— Kevork Micael Nalbandyan,
Uruguay, 2012–13
Para los armenios que nacen en la diáspora dentro de una comunidad armenia la pregunta “¿Qué es Armenia?” es muy fácil de responder. Armenia es el Ararat, es el General Antranik, Kevork Chavush, Serop Ajpiur y todos sus fedaís. Es Gars, Sasún, Sepastia, Mush, Van, Alashgerd y Ardahan, son el millón y medio de mártires de 1915. Es el Lehmeyun, kefte, humus, Dhol, zurna, duduk y bailar kochari.
Pero, ¿Qué es la Armenia actual?. Ah, la Armenia actual es el Lago Sevan, el Dzidzernakapert, Hor Virap, Mer taghe, la ópera y la plaza de la república, un lugar para pasarla bien.
Ir a Armenia fue algo que siempre tuve en mente. Sabía que algún día iba a ir, aunque sea a participar del campamento Hama-homenetmenagan de scouts que se hace una vez cada cuatro años. Pero por febrero de 2012, un amigo me hizo recordar la posibilidad de ir a través de Depi Hayk (Birthright Armenia) y estar en Armenia un par de meses como voluntario. Luego de unos meses y de varias charlas con amigos que ya habían participado del programa, tome la decisión. Es así que un día sin pensarlo demasiado, me senté en la computadora y llené los formularios de la página de Depi Hayk. Casi sin darme cuenta el 24 de Mayo de 2012 estaba sentado en un avión rumbo a Yerevan.
De esta forma desembarqué en una gran aventura que en un principio iba a ser de 3 meses y terminó siendo de casi 8. Es que cuando uno está ahí no puede dejar de absorber cosas y nunca es suficiente.
Mi experiencia cuenta de al menos dos grandes etapas: la primera en Gyumrí y la segunda en Yerevan.
Al llegar a Armenia me sucedió algo muy raro, sentí como que no hubiera llegado a ningún lugar especial. Esa sensación de extranjero o de turista no la sentí en ningún momento de los 8 meses. Desde un primer momento sentí como si toda mi vida hubiera vivido ahí, fue algo muy extraño pero muy lindo a la vez.
Gyumrí…

A los pocos días de llegar me llevaron a Gyumrí. Ésta es la segunda ciudad en importancia de Armenia, queda al noroeste cerca de la frontera con Turquía.
La experiencia en esta ciudad fue increíble por la sencillez de su gente, su amabilidad y su hospitalidad. Los voluntarios que conocí allí nunca los voy a olvidar, varios de ellos son grandes amigos míos ahora. Nunca olvidaré los momentos compartidos en los viajes en mashutka o tren a Yerevan, los atardeceres que veíamos al final de la calle Paruyr Sevak, las tardes de guitarreada compartiendo historias y unos oghi. Tener la oportunidad de charlar con la familia que te alberga, escuchar sus anécdotas, sus experiencias y la forma en la que ellos ven a Armenia. Es difícil mencionar una anécdota en particular el conjunto de todo lo que hacíamos ahí lo hizo especial.
Yerevan…
A partir del cuarto mes me radiqué en Yerevan, y puedo decir que es una experiencia totalmente diferente a Gyumrí. 
Está muy bueno estar en la capital. Continue reading




