AVC Y Birthright Armenia: Un Gran Nexo A Nueestros Origenes

Alex Sarafian
(Buenos Aires, Argentina)

Para comenzar agradezco a Birthright Armenia, organización que se ocupa que la estadía de los voluntarios en Armenia sea lo más satisfactoria posible, y en especial a su director en Ereván el Sr. Sevan Kabakian, quien creo que es uno de esos héroes encubiertos haciendo patria. También a la señora Sharistan Melkonian quien es la directora en Ereván de Armenian Volunteers Corps (AVC) organización que se encarga de conseguir el trabajo a los voluntarios participantes del programa.

En un principio quisiera decir que, siendo de origen armenio, siento que viajar a Armenia no es el típico lugar para visitar como un turista tradicional. Porque uno no es ajeno a ese lugar, a esa gente, a esa realidad. Hay un lazo en común, hasta llegar al punto en que se siente todo como propio. Por eso mismo, cuando decidimos con mi esposa viajar a la Madre Patria, tuvimos la necesidad de ir y comprometernos con un proyecto a realizar. AVC y Birthright Armenia nos dieron esa posibilidad y así pudimos experimentar nuestro lejano país de una forma distinta.

Como armenio de la diáspora y asiduo concurrente a la colectividad de la Argentina, estoy permanentemente enterado de muchas cosas que suceden en el seno de la armenidad, entonces viajé a Armenia bastante informado: su geografía, sus personalidades más destacadas, el conflicto de Nagorno Karabagh, sus relaciones con Irán, Rusia y Turquía, etc. Entonces partí desde Buenos Aires con todo ese bagaje pero sin un elemento esencial el cual sólo pude adquirir estando allí: ese despertar a la conciencia histórico-cultural-social al que se accede viviendo y trabajando dentro de este país milenario y lleno de riquezas humanas. Durante dos meses tuve la oportunidad de hacerlo y pude sumergirme en una cantidad de realidades que creo que a la distancia son difíciles de captar.

Una vez en Armenia (el 28 de febrero de este año), cuando la directora de AVC me preguntó cuál era mi profesión o a que me dedicaba, yo le expliqué que mi trabajo en Buenos Aires está vinculado a la confección de ropa de mujer, por lo tanto mi labor en Armenia correspondería a esa área. Al principio necesité de algunos días para encontrar un trabajo que se relacione con el mío. Finalmente llegué a la oficina de Nina Hovnanian quien es la dueña de los negocios “Tesoros de Armenia”. Después de conversar durante una hora me ofreció trabajar en su empresa en el desarrollo de una línea de mallas para niñas. Durante dos meses dirigí este proyecto como voluntario. Fue un desafío mayor confeccionar algo que, creo yo, no se fabrica en Armenia. Desde la tela, hasta los moldes, pasando por los motivos y las estampas, la confección y un sin fin de cosas más, dificultaban día tras día nuestras intenciones de darle un sentido a nuestro proyecto.

Además del trabajo, la organización disponía de la posibilidad de tomar clases de armenio oriental dos veces por semana y todos los sábados, realizar una excursión a algún lugar de Armenia (desde áreas naturales, ruinas históricas, iglesias antiguas, sitios culturales, Nagorno Kharabaj, etc.)

Mas allá de brindar un trabajo relativo a la especialidad de cada uno, de garantizar un hospedaje gratuito en una casa de familia y de reembolsar el monto de dinero del pasaje aéreo una vez cumplido con el programa de voluntariado, AVC y Birthright Armenia ayudan a entender muchas cosas que como simples turistas o visitantes no serían posibles. Por ejemplo, en mi caso y el de otros voluntarios, tuvimos la posibilidad de acceder a forums y havaks (así llaman ellos a pequeñas conferencias y debates semanales) con gente de diversas áreas de la realidad de Armenia: militantes de los derechos humanos, de conciencia ciudadana, ecológicos, gente del área política, de universidades y hasta clases de cocina armenia y actividades tradicionales armenias como pintar huevos de Pascua. Ambas organizaciones además, alientan permanentemente a que uno participe de espectáculos culturales, como danzas, música, arte, etc.

También se tiene la libertad de moverse por cuenta propia, ya que las mencionadas actividades no son obligatorias y uno tiene la posibilidad de estar solo si quiere o de buscar actividades de acuerdo a sus intereses personales.

Realmente la propuesta que ofrecen estas dos organizaciones es integral y está tan bien desarrollada, que a uno le hace observar las situaciones desde otro ángulo muy interesante. Creo que de regreso a nuestros países comenzamos a comprender lo armenio con una visión diferente.

AVC y Birthright Armenia son organizaciones que tienen el objetivo de hacer entender, valorar y concientizar a cada uno de sus voluntarios, de quiénes somos los armenios y cuánto de ese patrimonio que tenemos a tantos miles de kilómetros de nuestras casas nos corresponde por simple herencia. Y más aún, nos dan la libertad de pensar qué hacer con todo ello una vez asimiladas esas características que nos proponen como punto de partida.

 

 

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