Mi experiencia en Armenia

Valeria Cherekian
(Buenos Aires, Argentina)

Cuando pienso en las razones y los sentimientos que motivaron mi viaje a Armenia para trabajar como voluntaria recuerdo a mis abuelos: Nazik y Meguerdich Cherekian y Lusin y José Dadourian. Mis abuelos me enseñaban canciones armenias, que cantábamos todos juntos en cada entrañable reunión familiar… Así crecí, entre libros de escuela, historias que mis abuelos contaban y canciones que nos acercaban a la madre patria… Entre el idioma de mi sangre y el idioma de mi barrio, entre la escuela armenia y la universidad de Buenos Aires… Si me preguntan, soy armenia y argentina. Probablemente en ese orden. Dicen que lo que uno aprende de chico lo marca para el resto de su vida. Por mi familia soy quien soy y quien quiero ser. No tengo orgullo más grande que el legado que me han dejado mis abuelos, mi sentir armenio.

Siempre pensé en volver a Armenia, porque no me alcanzó con haberla conocido en unos pocos quince días adolescentes, la verdad es que desde el día en que tuve que seguir viaje me ha quedado gusto a poco y una incomodidad de no saberme satisfecha, de sentir que hay mucho más por conocer y hacer.

Nunca supe bien cuando iba a poder volver pero mis expectativas nunca se disiparon.

Después de 15 años de aquella Armenia que conocí,  sentí que podía ser el momento. Para volver y quedarme un poco más…. Lo que yo quería era ¨estar¨ en Armenia. Permanecer, conocer cada uno de sus rincones y su gente sin urgencias ni itinerarios… Sentirme parte. Todo eso que es imposible concretar en un viaje turístico.

Hace unos años supe del programa de voluntariado de Birthright Armenia y AVC.  Si bien por cuestiones laborales no disponía del tiempo para poder viajar lo seguía de cerca. Participaba de todas las charlas que se ofrecían, siempre con la meta de poder concretar ese viaje algún día. De a poco las cosas se fueron dando, había finalizado el musical en la cual estaba trabajando: ¨Hairspray¨, al poco tiempo cumplí mis 31 años y comencé a sentir que era el momento adecuado para emprender este viaje. Tomé contacto con la organización llenando los primeros formularios, todavía sin saber que mi viaje al fin se concretaría en un par de meses…  Si bien la decisión no fue fácil tenía muchas motivaciones para trabajar y estudiar en Armenia.

Por un lado, sentirme útil: desde un pequeño lugar y junto a otros tantos voluntarios fomentando y ayudando a fortalecer los lazos entre Armenia y su diáspora. Creo que es sumamente importante participar activamente y nada mejor que hacerlo desde Armenia, cualquiera sea el ámbito, trabajar para nuestro crecimiento como Nación.

Por otro lado, tenía muchas ganas de conocer más profundamente nuestras tierras y tener la posibilidad estando allí, de estudiar en el Conservatorio Estatal Gomidás.

Como voluntaria estuve trabajando en Ereván en dos organizaciones: ¨Armenian Little Singers¨ ( ¨Hai Pokrig Ierkichner¨ ), ayudaba al coro en todo lo que a ellos podía serles útil, y además asistía al director en la preparación vocal de obras corales cantadas en español. Y en el Centro Hispano estaba al frente de dos cursos de alumnos donde enseñaba principalmente costumbre y cultura argentina, en todas sus formas de expresión, como así también un poco de historia y Geografía. Me ha quedado un hermoso recuerdo de mis alumnos, y por suerte seguimos en contacto a través de internet.

Además de mi trabajo como voluntaria también estudié en el Conservatorio Estatal Gomidás en Ereván, con la profesora Olga Zakaryan y el maestro Vartkés Dadayan. Olga es una excelente persona, generosa, con un corazón enorme además de una maestra excepcional y una gran cantante, en los tres meses que estuve junto a ella hemos creado un vínculo inquebrantable. Por lo cual agadezco infinitamente a Alla Avetisyan, ya que ella propició mi encuentro con Olga. Con ella perfeccioné técnica vocal, estudié repertorio, y grabé mi primer CD en Armenia. El CD es una selección de obras del Padre Gomidás, me acompaño al piano el maestro Vartkés Dadayan y fue grabado y masterizado en los estudios ¨Brevis¨ de la Unión de Músicos y Compositores de Ereván a fines de mayo bajo la constante supervisión de Olga Zakaryan. El Cd, ahora esta en la etapa de edición para pronto poder presentarlo en Argentina.

Vivencias fueron muchísimas y llenas de emoción… Poder estar en Armenia para el 24 de abril fue muy fuerte. Estuve en el Monumento a los Mártires el 23 de abril de noche, bajo la lluvia, esperando el 24 junto a otros tantos armenios, circundando la llama eterna cantando el ¨Hair Mer¨, el ¨Der Vogormeá¨, dejando las primeras flores. La cantidad de gente interminable, durante todo el 24 de abril, que inundaba el Tsitsernagapért me dejó sin habla.

Compartí esos tiempos con mis grandes amigos, Carolyn Kaprielian y Alex Sarafian que tambien fueron voluntarios de Birthright y AVC. Con ellos conocimos a Gustavo Davidian, también argentino y voluntario y comenzamos una amistad en el mejor de los escenarios: Armenia.

Recuerdo los viajes que emprendíamos los fines de semana de la mano de Birthright a tantos lugares majestuosos… con tanta belleza… No puedo dejar de mencionar nuestro viaje a Karapagh, la fuerza de su gente, de espíritu incólume y tan hospitalaria. Recuerdo aquel instante que compartimos en el shugá (mercado), bailando y cantando con la gente,  recibiendo tanto cariño que se me hace difícil recordar sin emocionarme. Nos llenaron de besos y de abrazos. Recuerdo que nos mirábamos con Caro y no podiamos creer lo que estábamos viviendo.

Visitamos también las trincheras en la frontera con Azerbaiján. Estuvimos con sus soldados, conocimos como viven día a día arriesgando su vida por la integridad de su pueblo. Conocimos el Museo de los Combatientes Caídos, la propia madre de uno de ellos era quien se encargaba de enseñarnos la historia. Historias que nos golpean, que nos dejan sin palabras. Karapagh nos tocó el alma.

Tambien recuerdo el viaje que emprendí hacia Arpi Lich, el lago que se encuentra al extremo noroeste de Armenia. Fui invitada por la Asociación Armenia protectora de Aves para cantar en el  ¨Festival de La Grulla¨ que hacen todos los años para las escuelas rurales de los pueblos de la región. Fue muy gratificante cantar para tantos chicos y luego ver como se expresaban a través del dibujo, del canto, el baile y los trabajos manuales acerca de la naturaleza y la grulla. Hice avistaje de pájaros típicos armenios y como gran broche pude ver a la grulla gris, que sólo frecuenta esos territorios.

En el ámbito cultural, una de la tantas actividades que hice junto a Carolyn Kaprielian y Alex Sarafian fue presenciar un ensayo del Conjunto Kohar, en Gyumri, de la mano de su director. También presenciamos las clases de piano, canon, violín, canto entre otras, que la fundación brinda para los jóvenes. El Opera de Ereván ofrecía muchos espectáculos de danzas y canto de excelente nivel artístico, los disfruté mucho.

Anécdotas y recuerdos hay miles, a medida que pienso en unos, afloran otros.. sería interminable hablar de todos pero podría resumir lo vivido en impresiones y sensaciones que han quedado grabadas en lo mas profundo de mi ser:

Las sublimes iglesias armenias: todas y cada una. Noravank, cuanta paz. Noraduz: nuestros preciados jachkarer. El aroma de los árboles de Damascos florecidos. Los bebederos de agua. El viaje en ese hermoso tren con vistas al Ararat y la caricia del sol en la cara. Los caminos de tierra, los rebaños, los ríos y montañas. Los pueblos alejados. Lo más al norte: Arpi Lidj. Lo más al sur: Karapagh, el color del cielo y el verde de su tierra, una Kantzasar, imponente. La misa en la iglesia blanca de Shushí y el orgullo que tengo de haber conocido su gente. Las montañas de Sisián. La nieve armenia distraída del tiempo que de tanto en tanto me regalaba alegría. La sinfonía de piedras en Garní talladas con las manos del cielo. El descenso interminable por el cañon de Lorí. La altura de Tseg. Las amapolas. Los frescos de Kobayr. Una Tatev mística. Y El Yerraplur con tanto dolor e impotencia. Los ojos empapados del general que los vió caer. La vigilia lluviosa del 23 en la noche del Dzidzernagapert. El 24 de abril, toda Armenia rindiendo homenaje a sus víctimas. Las flores y la llama eterna. Dios, fueron regalos invalorables

Vivir y trabajar en Armenia fue una gran experiencia. Gracias a Birthright Armenia pude concretarlo. No importa cuanto tiempo sea, así sean unos meses o unos años, vale la pena sentir la vida cotidiana, para no quedarse sólo con el romance de los primeros días, sino entender que uno puede también sentirse útil, ayudar, ser parte de Armenia.

En mi caso fueron más de tres meses, muy intensos, de estudios, de trabajo voluntario, de conocer lugares y personas. No todo fue fácil, ni todo se ha dado sin complicaciones, pero el balance es positivo y realmente vale la pena el esfuerzo. Por supuesto que siempre nos va a quedar mucho más por hacer. Y eso es lo mejor, porque anticipa el regreso.

Pisar tierra Armenia, respirar su aire y mirar su cielo es como estar entre mi historia. Así de maravilloso, así de inexplicable. Es confluir en un punto de encuentro el presente y nuestra historia común.

 

2 thoughts on “Mi experiencia en Armenia

  1. very nice story!I´m thinking of travelling to Armenia,Yerevan and I would like to know whether there is a tour group that you can recommend I would like to join a group
    and,also,it could be possible to visit Georgia and perhaps Azerbajan in no more than 15 days in all.I would like to visit those cultures,I´m Argentinian.Thanks,Alicia.

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