Hasta pronto Armenia

Beatriz Arslanian
(Cordoba, Argentina)

No es un simple viaje. Hoy, más que nunca estoy segura de que esta experiencia en Armenia marco un antes y un después en mi vida…

Llegue a “Zvardnots”, hace dos meses, con la incertidumbre de lo que pasaría en estas tierras. Dejé atrás mis prejuicios, dejé a un lado la experiencia de otras personas, dejé atrás sus consejos y recomendaciones; sólo traje un papel en blanco y empecé a escribir…

¡Anote tantas  cosas! Y estoy segura que hasta que no ponga un pie en el avión de regreso escribiré más  aún. En Armenia, todo el tiempo se aprende algo, a cada instante conoces una particularidad, te acercas a personas diferentes de las que estás acostumbrado. En cada momento, mi lapicera ágilmente se ocupó de grabar cada experiencia, no descansó jamás…

Mis trabajos me demostraron que, realmente, puedo hacer muchas cosas útiles para Armenia. Me ayudaron a darme cuenta de algunos talentos y de cosas productivas que, en verdad, puedo hacer.  Mis sitios de trabajo fueron los lugares en los cuales más fácilmente he podido aprehender las características de la sociedad armenia actual, sus problemas, sus intereses, sus estilos de vida, sus costumbres.

Mi hogar ha sido mi refugio. Vivir en el seno de una familia armenia y sentirme parte de ella fue una de las experiencias más gratificantes. Primero indague sobre ellos, luego los conocí, los entendí, hasta que los amé. Hoy, forman parte de mi corazón para siempre. Jamás dejaron de sonreírme, de demostrarme su cariño, de estar atentos a mis necesidades, de interesarse por mis cosas, de cuidarme… ¡Nunca vi a alguien preocuparse tanto de que no me resbale en la nieve como mi mama! Y jamás dije tantas veces “¡no te preocupes mama, yo estaré bien!”. Vivir con ellos fue único.

Los demás voluntarios, también, marcaron, en gran medida mi paso por aquí. Todos nosotros sabemos que tenemos una historia en común, que sufrimos los pesares de vivir lejos de nuestra Madre Patria…Todos sabemos que en nuestro corazón la llama del amor hacia Armenia está encendida y que nos encontramos aquí para conocerla, sentirla, disfrutarla, vivirla y demostrarle que estamos  con ella.

Hay cosas en la vida que las palabras no pueden explicar, esta es una de ellas. Birthright Armenia me dio aquello que más aspiraba. Me mostró que Armenia es real, que no sólo está en las fotos que de chica me mostraron. Me enseño a descubrirla, a indagar en ella, a sentirme parte y a borrar toda diferencia que  podría haber existido entre nosotras. Me ayudó a despertar mi curiosidad y observar la realidad más crítica y objetivamente. Me estimuló a meterme entre la gente, a ser uno más de ellos, abrazarlos y decirles ¡Aquello que anhelamos es lo mismo!

Me voy y dejo mis ganas de quedarme. Hoy, aquello que me alegra es mi papel lleno de anotaciones con experiencias que no cambio por nada. Me voy y llevo conmigo mi crecimiento, mis recuerdos y la inmensa alegría de haber pasado por esto. Nada más que un hasta pronto Armenia. Estoy segura que el destino volverá  a unirnos.

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